PENSAR EN PRIMAVERA
De manera habitual, nada es tan detestable como sentir invadidas las fronteras de nuestra existencia, por el intrusismo de algún «metijón». En el amor, en cambio, estos límites se tornan tan porosos que, al penetrar la anhelante individualidad, para fundirse, de forma tan sublime como trepidante, con la anhelada individualidad y viceversa, la felicidad entre ambas existencias, fundidas, dimana, necesariamente, del calor desprendido en la fusión.
doctorpoeta
Comentarios recientes