
MAJESTAD
¡Yo, tu humilde vasallo, asolado de pena!
La brisa tremola tu largo cabello,
como flores del alba que quieren abrir:
extasiado miraba tu porte de reina
y tu guiño, entreví,
De inmediato, tu rostro volviste a mi
espera
y unos labios carnosos de reina morena
rebosantes de néctar que, ansioso, bebí.
Fue, postrado de hinojos,
cuando cerca me hablabas,
musitando mi nombre,
tu ilusión, tu querencia
y agarrado, a tu cetro, me elevaste
hacia ti.
doctorpoeta.