Todo ángel, desplumado,
el cabello enmarañado,
no se deja repeinar;
pasa a siniestro total
y no puede reclamar
lo moral y lo atusado.
Como no levanta el vuelo
es, su primera intención,
reclamar dos alas nuevas;
pero tardan en llegar.
Da, de bruces, en el suelo
y en la grieta hacia el subsuelo
se ha llevado un desollón.
Al sangrar la cabellera
se silencian, en los cielos,
todos los coros de amor;
hay más drama que consuelo
y en las carrozas de estrellas,
los fusibles de la alterna,
propiciaron apagón.
Cuando el final se mascaba,
alas nuevas, nuevo vuelo,
y la esperanza volvió;
mil confetis, caramelos
y aleluyas de emoción
por el evo se extendieron.
Luego, a la puesta de sol,
mil luceros se encendieron
por el milagro de Dios.
doctorpoeta .
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