Ruge el mar sobre la
calma
y se rompe, de espuma,
su reflejo en el agua.

Es de noche
y la brisa se doblega
a ese desorden.

Un embate de bravura
salpica, de yodo y sal,
mis ojos,
mi musa y mi espera.

Tras secarme el escozor,
miro al cielo
y me llega, como un beso,
toda la luz de la luna

y suplico. con tesón,
que se escuche alrededor,
el murmullo, alucinante,
del fulgor de las estrellas.

doctorpoeta

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.