
LA BOCHORNOSA ADICCIÓN
Por «protocolo», yacer, no es leal
afinidad;
es tramar complicid tras la «guinda»
al colocón:
Se barrunta la insolencia de un
espasmo,
para nada placentero o delicado,
que no deja en absoluto,
desahogados.
Sin dulzura, el devaneo provoca
hastío,
sensación de estar vacío y, cómo no,
angustia y asco.
Finaliza la celada, con premura,
y tosiendo por el humo de un
cigarro,
hechos polvo, van volando hacia el
lavabo
a enjuagarse el disoluto desencanto
¿Y CON SUSTANCIAS O ALCOHOL?
¡Joder, ¡»puto» sexo en «libertad»,
que deshaucia la ilusión! ¡Pobres gentes,
de verdad!
doctorpoeta