Pienso, abatido, que si se pervierte la felicidad, estructural en el ser humano, ceden y se agrietan sus forjados, aunque respiro hondo y sonrío convencido de la imposibilidad de una declaración de “ruina total”. Los cimientos van a prevalecer, incólumes a cualquier confabulación, para soportar, todas y cada una, de las contingencias orquestadas, sectarias e interesadas.
doctorpoeta
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