Desde el letargo,

despiertan los recuerdos

que de ti me hablan.

Aun es noche de invierno

y la sutil lluvia,

por el viento maltratada,

moja las hojas caducas

esparcidas por el tiempo.

No me llegará tu beso

con la luz de las estrellas

porque la niebla las cubre

y la luna tiene cerco.

¡Siempre espero y  nunca llega!

Sólo hay viento y débil lluvia

en la noche y su tiniebla

y, embalsamadas las hojas,

ya ni crepitan ni vuelan!

Embarcado hacia tu beso,

el viento rasga las velas

y, aunque me haya puesto al remo,

pierde el rumbo, a la deriva,

el velero que me lleva.

doctorpoeta

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