LAS VÍCTIMAS DEL DESARRAIGO CRIMINAL
Desde la etapa fetal, hasta los confines de la vida en los seres humanos, el desarrollo normal, así como la estabilidad de la personalidad, son inherentes al sentimiento de satisfacción y bienestar emocional derivados, sin duda, de la percepción de sentirse amados y, por tanto, protegidos. Su carencia explicaría los paranoicos comportamientos reactivos del sectarismo y de la intransigencia, o sea de la cabronada.
doctorpoeta

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