A tu puerta llamaré,

otra cosa es que me abras;

cuando vuelva insistiré,

porque tengo hambre y sed:

Que el hambre quiere comer

los sobrantes de ese pan

que se tiran en tu casa.

Pero si tampoco estás

otro sitio iré buscaré

¿pero queda algún lugar?

Con luz verde, avanzaré;

con la roja, he de frenar

y, si es ámbar, dudaré.

Paso franco encontraré,

en esa modesta casa

donde, siempre falta pan;

y, aun así, repartirán

un trozo más de la hogaza,

que, gimiendo, aceptaré,

saciando la sed del alma.

doctorpoeta

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