
Querida amiga:
Merodeas
por las fuentes del enojo
a riesgo de salpicarte;
aunque saltes, lo haces tarde
y el tropiezo, que es probable,
desaloja la fragancia, en un instante,
del talante afectivo y abordable.
No es de esperar lo que eres,
cuando, ello, lo pretendes
porque llega y no lo esperas
o se aleja, aunque lo anheles.
No te valen, sin cristal,
las pupilas bien abiertas:
miras, con aflicción, la flor que,
marchita, cae
pero viene, de su agravio, tu consuelo
al comparar tu belleza y lozanía,
con su daño insuperable.
Merodeas por la fuente del pesar
y te salpica de daño;
aunque saltes, lo haces tarde
y el tropiezo, que es probable,
desaloja tu sonrisa en un instante.
Merodeas por la fuente del delirio
y te salpica su ensalmo;
aunque saltes, lo haces tarde,
y el tropiezo, que es seguro,
desaloja tu cordura, en un instante.
¡Con toda cordialidad!
doctorpoeta
Comentarios recientes