
Es muy temprano; mis nietos, que alucinan, irrumpen en mi despertar.
Salto eufórico de la cama relegando, con razón, los hábitos primarios de cada mañana y, en pijama y despeinado, me incorporo a la ilusión; mi gozo se activa cuando celebran un obsequio que su júbilo me ha entregado. Deshago, impaciente, su envoltura color esperanza y noto, en mi alma, la incomparable sensación de vivir; me siento plenamente feliz y realizado, convencido de que, lo verdaderamente trascendente, hay que buscarlo en la esencia de las pequeñas cosas… ¡Y lo que vendrá detrás porque, esto, acaba de empezar!
¡Bien hallados en el club de las sorpresas!
Un fuerte abrazo
doctorpoeta
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