
Bajo mi techo y la cruz,
un mal de amores sufría
y en busca del corazón,
bajé a mi patio andaluz:
En un parterre latían
una luz y una ilusión,
cuando un rosal florecía.
Y mi alma enamorada,
a una diosa sorprendió
y entre incienso y ambrosía,
en alto, al cielo, clamó:
¡Oh, mi soñada Afrodita,
que has respondido a mi voz!
Ansiosa, mi alma voló
hacia sus sienes benditas,
donde el pulso comprobó;
también, a sus labios de fuego,
que, con pasión, los besó.
El armiño cubrió el sueño
y se oyeron bulerías;
cambió el palo a “soleás”,
el despertador sonó…
Y otra frustración sufría,
antes de peinarme yo
doctorpoeta
Comentarios recientes