
Me conforta respirar del tiempo
amable
cuando aún el disfrute se tolera;
Quiera el sol no picar en el vacío
de mis gafas olvidadas
y me ciegue, al admirar,
lo que a mi paso, me encuentro
Sabia y cortés es la vida
que compensa el desajuste
de mis ojos, deslumbrados,
con el cobijo de la sombra;
de mis zumbantes oídos
con el gozo de escuchar, aunque algo
disonante,
el entusiasmo del nido;
y de mis enjutas posaderas
aplastadas en el banco, duro
y salpicado,
donde la artrosis encuentra solaz.
Escenas del recuerdo
se imponen al follaje ruidoso,
también galante,
cuando abre las rendijas, al rayo,
que deslumbra,
y al excremento volátil que, de pronto,
se confina
entre el gris resignado de mis canas.
Revive mi visión,
cansada como mis pasos,
y edita el encuentro de lo que fui
con lo que habría querido ser.
Goza, con fruición,
mi garbeo por aquella etapa
en que aposté, con riesgo e ilusión,
por el arduo ideal con el que, siempre,
había soñado
y que, casi todo y poco más,
con esfuerzo, conseguí.
Reanudando mi paseo,
noté que olvidé el bastón,
renunciando, por lo pronto,
al vigor de la ortopedia
.
doctorpoeta
Comentarios recientes