Hoy, día martes y es seguro, voy a luchar,

aunque tenga que encender mi propia hoguera,

o nadie ponga ni una una venda en mi desangre;

o se abrase, el corazón, en plena quema;

aunque vuelen mis pavesas por el aire,

sin tirar, a la basura, mi miseria.

Aunque mi cuello se desgarre de quejarme,

amanece y me pongo la armadura,

¡mas la lanza, o más bien dicho, la venganza

es mojigata

y no se atreve a atravesar el pecho a nadie!

doctorpoeta