
La mujer no aparece en el mundo para llegar a ser, totalmente, comprendida; su encanto fluye del misterio.
Quien ama a una mujer ha de asumir, permanecer en ella, sin intentar descifrar su esencia; sorprende la creciente firmeza del arraigo, sobre algo escurridizo, sobre algo sublime. Algo así como sentirla en un cuento de hadas, como vivirla en un sueño.
doctorpoeta