
La recuperación del hastío y de la desazón, cuando no del desequilibrio, ante la evolución de la pandemia (¿ahora endemia europea?) pasaría por una evaluación matemática del cálculo de probabilidades. ¿Me podría morir por la Covid?, ¿tendré que ingresar en UCI?, ¿Padeceré un cuadro grave? Aunque, lógicamente, los afectados lo puedan ver de otra manera, al dividir el número de fallecimientos, ingresos en ucis, casos graves, por la cifra de población global, referidos a zonas, regiones, países, continentes, mundo y, en todos los casos, las probabilidades de tales contingencias serían ínfimas, y mucho más improbables las referidas a mortalidad. Tal consideración debe aportar tranquilidad, aunque nunca relajación, como en cualquier tipo de infección, sobre todo en el entorno de los más vulnerables.
Desayunaré tranquilo convencido de que, si es casi imposible acertar un pleno en la primitiva, mucho más difícil, aún, sería darse la posibilidad de morir por la Covid y, amén de «tocar madera», supondría, no ya un imposible, sino una revolución en el campo de las matemáticas, acertar el anhelado pleno y, seguidamente, morir por la Covid.
doctorpoeta, feliz jornada.
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