EN ROJO, LA GASOLINA

No tarda el día;
cuela su luz por rendijas
y mis ojos, restregados,
se espabilan;
la noche va alejando su rumor;
el gallo se desgañita

y el tañido de campanas,
por fulano que murió,
gimotean, cuando repican;

despejado, me aseguro,
que yo no fui el finado,
aunque,
no es extraño y bien podría.

Las constantes de mi vida
desvarían,
porque el alma,
se quedó sin gasolina
y.es difícil repostar,
cuando,al querer arrancar,
le falla la batería..

doctorpoeta

Doctor Poeta

Compromiso esencial

La poesía como moneda de cambio

Sensibilizado con quienes más sufren el hambre y la injusticia — especialmente los niños y niñas del Tercer Mundo —, doctorpoeta ofrece su obra a cambio de un donativo libre y voluntario.

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