No tarda el día;
cuela su luz por rendijas
y mis ojos, restregados,
se espabilan;
la noche va alejando su rumor;
el gallo se desgañita
y el tañido de campanas,
por fulano que murió,
gimotean, cuando repican;
despejado, me aseguro,
que yo no fui el finado,
aunque,
no es extraño y bien podría.
Las constantes de mi vida
desvarían,
porque el alma,
se quedó sin gasolina
y.es difícil repostar,
cuando,al querer arrancar,
le falla la batería..
doctorpoeta