
¿Va a curarse mi obsesión por adorarte
si es, mi vida, tu demanda inexcusable?
Cuando hablas, tu decir, que es impecable
y si entras en debate,
contra vientos y mareas, lo defiendes, firmemente.
Nunca enredas con versiones;
no te excusas con pretextos;
no lo enredas con segundas intenciones.
Tu bondad, que te hace fuerte, me sostiene,
cuando intuyes mi quebranto impertinente;
y si mi alma oscurece, más que pronto,
la esclareces, con la luz de tu talante,
que es potente.
doctorpoeta