
Sí, pronto me iré muy lejos,
donde no exista el espacio,
donde no me arrugue el tiempo,
donde no se escuche el llanto
de la mustia soledad.
Lucirán, por el domo sideral
a la luz de las estrellas,
el rictus de mi sonrisa,
mi mente y su actividad
y el eco de mis palabras,
que nadie escuchaba ya.
Soñaré con mariposas
que, al volar por mi entidad,
por favor les pediré,
que su vuelo sea discreto
y no «levanten la liebre»
de la estela, tras mi cuerpo,
que la observen desde el suelo
y no quiero retornar…
doctorpoeta