
EL QUE NO SE CONSUELA ES PORQUE NO QUIERE
Sí, me iré muy lejos, donde no exista el espacio, donde no me arrugue el tiempo, donde no se escuche el llanto de la inhábil soledad.
Lucirán, por el domo sideral, a la luz de las estrellas, el rictus de mi sonrisa, mi mente y su actividad y el flujo de las palabras, de rango conceptual.
Soñaré con mariposas que, al volar por mi entidad, con rigor, les pediré que no “levanten la liebre” de la estela tras mi cuerpo, que aparece al levitar.
doctorpoeta