
TRAVESÍA DE UN NUEVO MES
Aunque amanezcan gripados los relojes y veletas, el tiempo no se detiene: progresa, con impostura, con su partición en días; nos enrola en su carrera, bien por el inestable azar, bien por claros de certeza, sea en presencia, sea en ausencia, de la dicha o la tristeza, por la lisura del bien, o por carriles con piedras. A actuar, también nos lleva, por teatros de guiñol, como pobres marionetas o, aplaudidos al final, como galanes de escena.
Octubre pinta al pastel:
el amor posa sufrido,
bajo nube negra y gris;
por la piel, escalofrío,
tímido sol, al salir;
la hojarasca, en secos
trazos
y la desnudez del árbol,
sin fronda ni pajarillos.
Aun así,
del corazón, van latidos,
color rojo destacado,
entre el lánguido ruido
del suelo,
fofo, sucio y embarrado
doctorpoeta
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