
No aceptes juicio del necio
ni del fatuo seducción.
Tiene base mi consejo:
prejuicios que mueven lastre,
miseria y desolación.
Del semblante a cualquier parte,
los ojos ven con marañas,
en la vista hay cerrazón,
en el lagrimal, legañas
y la mirada se empaña
de tristeza y frustración.
¡Curad los ojos, por Dios!
doctorpoeta
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