
Escucho el eco de mi sueño
y su insistencia en la inefable profecía:
“La ventura, en la atmósfera, mezclada,
va absorbiendo toda asfixia y polución
y animosa, la vida se encamina
al momento del solsticio de ilusión.
La justicia se da un beso con la paz,
refrendado, con mesura, en un acuerdo
y de música de fondo, un villancico,
modulado por el coro universal,
con zambombas, panderetas, campanillas;
un abeto de ilusiones, como atrezo;
candilejas, mil estrellas encendidas,
a capella, fastuosas tesituras,
y un tambor, marcando el paso, hasta el Portal,
porque hay que jalear el nacimiento»
doctorpoeta, al llegar