
Nunca acierto a comprender
el por qué de tu obsesión
por asaltar mi camino;
remilgada y con carácter
descarado y desabrido,
te insinúas de vez en cuando
y, airada, te dejas ver.
Se deduce una razón:
no quiere tu amor destino;
lo inoculaste en mi vida,
sin prestarle yo atención;
desde el despecho me timas,
haciéndote la ofendida,
reclamando mi perdón!
doctorpoeta
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