NADA ES

Ruge el día sobre la calma

y se rompen, de espuma,

los espectros del agua.

Va a llegar la amanecida;

la brisa se doblega ante el

desorden

y, en un lance de bravura,

sal yodada me salpica:

Me están llorando los ojos y,

enjugado el escozor, al cielo puedo

mirar;

un beso me va a mandar,

desde la Luna, que aguanta,

su cambiante resplandor

y, mi ruego, es contumaz:

que la luz de las estrellas

y el murmullo sideral

sigan cuidando su imagen

reflejadas en la mar

Es diverso el panorama;

ahora escucho el mar en calma

y salgo al sol de mediodía…

¿Esta noche? ¡Dios sabrá!

doctorpoeta

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