Ya la siento; no respira, es un jadeo;
Me pareciera dormida;
veo que yace, muy tranquila.
Me busca con la mirada
y quiere quitarse el velo,
bajar conmigo del cielo,
y renegar de aquel beso.
¿Acaso, la culpa es mía,
o tal vez la culpa es suya?
Ah, tal vez sea tu culpa;
el porqué, no he descifrado
y me emociono, pensando.
¡Qué es la vida? Todo o nada,
y, hay callada, por respuesta.
Ahora me buscan sus manos;
y, muy abiertas, me abraza.
Luego, me suelta, despacio;
ahora las tiene cerradas
y muy despacio me busca;
También despacio, me abraza.
¡Ah, tal vez sería por mi culpa;
aunque, tal vez, la culpa es suya;
y aquí me quedo temblando,
porque están tocando a duelo,
y mi sino es un desierto.
Nada escuchan tus oídos,
sin oir que estoy contigo…
¡Ya se ha dormido en silencio,
sin ver que me quedo así,
esperando aquel abrazo!
¡Mía es la culpa
que la culpa es solo mía
aunque pudiera ser tuya!
doctorpoeta
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