ESPERAR EN INVIERNO
A través del cristal, empañado, de ventanas cerradas, el albor de la nieve, resalta, en la cumbre nevada. Imponente, ella irrumpe, entre nubes de gris, impregnadas de polvo remoto, de una estrella lejana. Al confín, la blancura eclipsada, refulge, fugaz, a la efímera luz de un suspiro, que, de un alma, se escapa.
En tan solo un segundo, el fulgor del hogar ilumina la senda y se avista el afán de la gente, que la quiere cruzar. Una chispa derrapa hacia el sueño que, iluso, se incendia; los anhelos, pacientes, esperan y la llama se abaja y que hay que atizar. Desde el frío y de su inercia, el poema nos quiere llevar, en alarde de fiesta, entre tonos de verde esperanza y encarnados de un florido rosal, hasta el valle, que está más templado y se llega al andar.
doctorpoeta
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