
En la espera, el tiempo desespera;
cuando hay plazos que pagar,
el tiempo, no marcha, ¡vuela!;
las que tienen que parir,
una “hora corta” desean;
el disfrute del placer,
obvio es que a un tris no llega;
y cuando surge el amor:
el tiempo, de pronto, frena;
del calendario se apea
y, al fugarse del reloj,
por lo eterno se escaquea.
doctorpoeta
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