
Cuando llega a mi lecho
deseo que, temblando, mis ojos
miedosos, se aparten
y que el cinto, ajustado, no caiga,
porque siento peligro de muerte,
cuando salte, estruendoso, mi pecho,
por exceso de carga.
Como nunca he logrado evitarlo
hoy decido no hablarle
al amor de mi vida, que es falso,
si es que no se me rompen las venas
del cuello,
cuando todo el silencio no aguante
doctorpoeta