
Busco sosiego en mi vida;
la ansiedad late en mis sienes
y el run-run que contamina,
ensañado, me estremece.
Aunque tapo los oídos,
el acoso permanente
recala, como un zumbido,
y hasta me duele la frente.
La codicia y la venganza,
trepando por la muralla,
han asaltado el castillo
y con vileza lo atacan.
La mentira y la crueldad,
sin cesar, misiles lanzan;
para escapar no hay caminos
ni vallas de resguardar.
¿Cómo preservar la calma
del trance que la perturba?
Pero, en resorte, mi furia
contraataca malherida.
Tiro el arma, encasquillada,
y otra opción hay que idear:
Utilizo, en la ofensiva,
versos lanzados en salva;
pero las voces de angustia,
con su cadencia y proclama,
quieren, el fuego, cruzar…
Y, sin nadie contestar, una ráfaga
las calla.
doctorpoeta.
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