
¡La ansiedad, avisando de tu estado, abre una pequeña fuga, creo que tomando un respiro, criticando el artificio de tus hombros encogidos! ¡Cuán se rompe el equilibrio si se rinde el corazón, ante el alma deprimida!
¡Atiéndela, queda mucho de lo dicho y se tiene que “mojar”, queda mucho por andar y esperando está el camino!
Déjate, pues, avanzar de la mano de la vida; no te quedes nunca atrás, ni pises el mismo sitio, para tomar la pastilla; entonces te seguiré Por un cuento empezaré: como un niño me has de ver, de ingenua mirada y digna y si tengo que llorar, porque tenga mis motivos, nunca más me lo reprimas:
-por mi destino infernal,
-por los ripios, que no riman,
-por amor, que no ha lugar,
-por la cruel iniquidad;
-por, mi pensar, ser cautivo…
¡El desahogo es vital
y has de reír conmigo.
A almohadillar me decido,
aquí y en cualquier lugar,
los ruidos del silencio,
que tan burdo, vil y cruento,
va atronando cada día
y no debes de escuchar
doctorpoeta
doctorpoeta
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