
OCTAVA
Pasado el gran domingo hace que, el lado rebelde de mi pensar, reflexiona sobre su artero deambular por el silogismo y su tozudez. Llegada la media noche, mi escepticismo pasará el testigo a la aclamación del precepto, convencido de que la decadente oscuridad de la existencia, espesada por el odio y la perdición, va a ser iluminada, sin duda, por el esplendor de la Resurrección y la indiscutible victoria de la Esperanza.
doctorpoeta
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