
EL RESERVORIO DEL BIEN
Celebrando el gran domingo, el lado rebelde de mi pensar reflexiona sobre aquel artero deambular por la tozudez, triste y embaucadora, del ateísmo. Llegada la media tarde, mi escepticismo va a pasar el testigo a la aclamación del Precepto. Me desaparecen las dudas creyendo, firmemente, que la niebla de la existencia, espesada por el odio y la perdición, va a ser iluminada por el esplendor de la Resurrección y la indiscutible victoria de la Esperanza.
¡Mañana será otro lunes!
doctorpoeta, que así sea.
Comentarios recientes