
AL PORTAL DE BELEN, CON ACUSE DE RECIBO
VENERADOS MARIA Y JOSE:
Tras el Nacimiento más trascendental del orbe, después de un parto a término y eutócico, tuvisteis el privilegio de ser padres de un Niño, destinado a cambiar la Humanidad.
Intuyo que, tras ofrecer María sus pechos al único varón recién nacido con un índice de Apgar de 10, en estos momentos y por su exaltado reflejo de succión, se está aficionando a trabajar los pezones de su Madre; es la forma de estimular las glándulas mamarias e iniciar el autoabastecimiento del más divino alimento para un recién nacido.
Seréis conscientes de que, hasta que la producción de leche sea adecuada a las necesidades de vuestro Preciado Bebé, va a existir un período de secreción más bien escasa, en el que la avidez por la demanda del Niño, os puede plantear interrogantes sobre la idoneidad de esta forma, repito, divina, de alimentarlo. Esta etapa, de unos 5 a10 días de duración, llamada INDUCCIÓN A LA LACTANCIA MATERNA, es laboriosa, aunque debe ser asumida sin preocupación, por la insatisfacción inicial del bebé que reacciona con nerviosismo y llanto de “demanda”, cuya frecuencia e intensidad suelen ser proporcionales al estado de salud y felicidad con los que nace. (Aunque parezca paradójica, es acertada la reflexión de que, a mayor nerviosismo y llanto, más salud tiene el niño). Este breve período debe de afrontarse con naturalidad, para no tomar decisiones que podrían ser inadecuadas para el propósito de LACTAR A PECHO, aunque vigilantes de la evolución inicial del peso, en cuanto a pérdida, estabilidad o incremento.
Es digno de agradecer el ofrecimiento de los pastores para calmar la sed y el hambre del Niño con sus nutritivas leches, pero quedaros con la idea de que, por unanimidad, se mantiene el interés en que Jesús sea alimentado, exclusivamente, con la leche de su excelsa Madre.
Afrontar la etapa de inducción es cuestión de Paciencia y Esperanza y, en la práctica de estas virtudes, nadie os puede dar lecciones.
Mi enhorabuena para vosotros; también, para toda la cristiandad
Antes de despedirme os ruego que, en contraprestación, intercedáis dónde proceda para recuperar todos, y cada uno, de los valores tradicionales que permanecen secuestrados, con la seguridad de ver convertidos en realidad, los anhelos de nuestro sueño.
Con todo mi amor, respeto y consideración.
¡Felices Pascuas!
doctorpoeta
Comentarios recientes