
Hoy miércoles hay que dedicarlo a los preparativos de un gran día: De hecho, en este momento, regreso de “entregarme” a un esculpido de cabello, de protocolo bastante repensado por el “escultor” al que tengo que agradecer que mi semblante no haya minorado en nada, salvo en la luctuosa pérdida de esos cabellos indomables que montaron sobre las orejas y que, camparon por sus respetos, rizados sobre el cogote. Además, por el mismo precio e idéntico “artista”, me ha sido realizada una meticulosa extracción de las ingratas pilosidades que brotan allá por las ventanas del antro peri-naso-auricular, así como por el entrecejo, coreada con la protesta de algún que otro estornudo, de cierto lagrimeo sólo en un ojo y algún improperio que otro, aunque con el visto bueno de mi reflejo en el espejo.
Importante que, en la opinión de algunos observadores, he resultado de esta sobreactuación sobre la imagen bastante favorecido y rejuvenecido, aunque no sé si lo suficiente para pasar, como un niño más, por la algarabía de los que celebraremos, el sábado D.m, la comunión ahora llamada civil.
Doctorpoeta friki orgulloso
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