PRETENDE TRANQUILIZAR
Es frecuente aconsejar en consulta sobre una llamativa forma, a priori preocupante, de reaccionar los bebés y niños pequeños ante ciertas situaciones de desagrado que les provocan llanto: Se trata del cuadro clínico denominado ESPASMO DEL SOLLOZO que suele aparecer, no solamente de forma aislada, sino reiterativa. Por ello es importante aleccionar, en este sentido, a los padres, entorno, cuidadores, etc. y adoptar la actitud más adecuada para evitar complicaciones. NO ES EPILEPSIA.
La forma más frecuente es la AZUL, como consecuencia de cesar el movimiento respiratorio, por el espasmo; cesa el llanto y hay silencio, con la boca completamente abierta y en espiración mantenida; la cara y el tronco cambian a morado y lo habitual es que la crisis se resuelva con una inspiración, que serena la expectación, sin aparecer pérdida de conciencia. Es la llamada forma SIMPLE.
Pero también puede ocurrir que no se reanude el ritmo respiratorio; en estos casos, se extiende por todo el cuerpo esa tonalidad azul, seguida de pérdida de conciencia, cambiando a pálido el aspecto de la piel. Esta forma clínica PALIDA o COMPLEJA, es más asidua, como reacción a situaciones de dolor intenso, pánico, fobias, ruptura del apego, etc.
En ambas formas clínicas, la resolución suele ser favorable, sin dejar secuelas demostrables.
En el momento de percibir que los niños dejan de respirar se debe recurrir a la posición de seguridad: acostarles de lado, apoyando el derecho y esperar, sin nerviosismo, la vuelta a la normalidad; bien es verdad que los segundos parecen horas.
Con la edad van disminuyendo las crisis, en frecuencia e intensidad.
doctorpoeta