LOS INSULTOS «A GOGO», ARMAS DE PRIMERA LÍNEA
Me llamaste sinvergüenza y en el alma te perdono, porque creo que la cagaste; los culpables son muy otros, que te usan como lanza que, en tu cuello la clavaste. Me uno a tu decepción. ¿Tienes cuentas de rosario? ¡Intenta la conversión!
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