Pasarán estas jornadas, si Dios quiere,
de los malos momentos de la vida
al salir, de esta chapuza, muy deprisa;
rolará, a brisa afable, este viento malhechor,
que todo arrasa,
y cerrarán los labios rojos de la herida.
La calma errátil se impondrá sobre la ira,
no dando nunca por perdido, si algo falta.
Habrá resol, en cielo raso, sin neblina
al orto, ser, el momento más crucial
para la cita… Y ver qué pasa,
con lo que, en la sombra, se hubo debatido.
Y, al fin de noche, con la Luna de testigo,
habré pensado ¿cómo he llegado
sin mi brújula, perdido?
Subir al sueño, es la mejor alternativa
donde veremos, muy distinto, el burdo fiasco,
que es tenebroso y nadie quiere ese destino.
doctorpoeta
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