
Llegará un momento de «reventar», dependiendo de la capacidad de aguante, cuando una y otra vez, se vea arrastrada la personalidad hasta el desorden, privándola del entusiasmo por lo conseguido, de la ilusión por los sueños, del sentimiento de autoestima, del deseo realizado, del afecto compartido…
Sí, seguro que llegará el momento de atizar ese furor, hasta ahora latente y resignado y comience por tejer el enredo indeleble del nudo gordiano, amarrar para siempre la vileza de la mentira, el absurdo del esperpento y la exigencia de la sumisión, restituyendo nuestro derecho a ser auténticos; de lo contrario, “apaga, vámonos y sálvese el que pueda”
doctorpoeta, optimista