
LA CARA: EL ESPEJO DEL ALMA
El desdén es el dasaire, casi siempre infundado y muchas veces iracundo, a aquello sobre lo que se ha de atender. Desdeñar, de manera constante y progresiva, crea hábito a NO QUERER ATENDER O A RESPONDER CON AGRAVIO, desalojándose de la mente, de quien es «mala follá», la capacidad de SER ATENTO, que queda cloroformizada y anulada en lo impropio del proceder; tanto que pudiera haber reacciones increíbles, incluso monstruosas.
Puede ser congénita o adquirida; esto último, en gentes con predisposición especial. Curiosamente se hace prevalente en ciertos territorios, erróneamente, atribuible al «agua» ( no hay agua mejor que la de Granada)
doctorpoeta
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