
QUE SE QUEDE EL CARIOTIPO ARCHIVADO EN SU HISTORIAL
¡Gracias, papá; mis recortadas y carnosas manos se pierden en la ternura de tus nudillos apretados; yo quiero abarcar las tuyas, las de mamá, las de mis amables colegas y palmear al compás de nuestra canción preferida. Mis dedos apenas alcanzan el anhelo de hacerse oír entre el clamor de la melodía aunque aplauda al límite de mis fuerzas; es igual, tal vez mejor, porque lo esencial es que armonicen cada una de las ilusiones. Nunca perderán el compás la voz de mis caricias, el eco de mi risa «contagiosa», el chasquido de mis besos, la satisfacción de cobrar a fin de mes y el latido, a veces soplante, de mi alegre corazón, aunque también, de vez en cuando con perdón, desafine con alguna que otra lágrima!…
Besazos
Down y Cía Asesores