
DE LA NIEVE, AL ESTIAJE
Un misterio inalcanzable por su altura
va calando por el alma y se estremece;
entra en ciclo, un vaivén que se
eterniza
y baja el agua que, de blanca nieve,
vuelve.
Llega el calor y es en la mar,
donde se toma la manija:
brumas subliman, porque su agua
se evapora;
se forman nubes, que sin yoduros,
abren, seguro, los suaves grifos
del rocío y de la lluvia .
Granizo y trueno acreditan el verano;
pasa el otoño, el de los árboles pelados,
y el frío invierno, de postal,
cuando empiezan a adornar,
los abrigos, las bufandas, las nevadas;
de frío, rilar
y la leña que se apila, en el hogar;
en los cristales, el vaho a limpiar
y en el sitial, sobre el abeto ,
el pico blanco, que se volverá a licuar…
doctorpoeta y los «deberes» de su nieto
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