
La dependencia, de las nuevas tecnologías, se va incrementando por la necesidad creciente de ser estimulados, de vivir entretenidos, frente al marasmo vivencial en el que, desde años y de forma exponencial, se ha ido sumergiendo la existencia, tanto, de manera activa por la intervención confiscatoria de la función intelectiva y consuetudinaria, como pasiva por la desvirtuación del genoma (en la que incide la manera activa). Este nuevo “síndrome de adicción” es aprovechado por la mastodóntica industria que no para de bajar aplicaciones a nuestros sumisos cerebros, tal vez, por los siglos de los siglos.
doctorpoeta
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