Y REPICAN LAS CAMPANAS
Amanece y la aurora
no se estanca en su presente
y baila al son de trinos
celebrando su victoria,
cae la noche derrotada
y yace inerte.
Cuando el sol,
desterrando con su fuerza
a su luna confinada,
avisa por la rendija,
que su clamor, tiene prisa.
Es el ritmo circadiano
de la sombra y de la dicha
que nos mueve a los paganos,
a su antojo,
desde el punto de partida
hasta el cofre de ceniza.
doctorpoeta