PARA SIEMPRE RECORDAR
Tal vez, si tú lo quieres,
podría recitarte aquel poema
compuesto al anochecer,
tras la brisa de la tarde,
cuando el sol ocultando su rubor,
reclamaba la presencia de la luna.
El néctar de juventud
destacaba de las sombras;
lo libamos sin pudor
y se abrió tu corazón,
tal como abrieron tus ropas.
Susurrando te entoné
sin dejar volar al eco,
canciones de amor y versos:
Al primer día en que te amé,
a mi pasión en tus sueños,
a tus labios tan sedientos
a tu boca, tan callada,
que tanto estaba diciendo…
Y, terminó, el recital;
a mi voz calló tu beso,
convulsionaron los cuerpos
y, el clímax, rompió el silencio.
doctorpoeta
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