Dos caminos bifurcados en un bosque muy tupido,
y con garra, o indeciso, nunca los pensé cruzar;
que no optara por alguno fue mi decisión final.
Preferí, ante mis dudas, quedarme quieto de pie;
largo tiempo me detuve, solo, mirando el primero:
hacia arriba y hacia abajo; la lejanía de su tramo,
o el trayecto más cercano, trazados bajo maleza,
bien torcido o inclinado.
Por el otro, acto seguido, imaginé su adherencia
en aquel monte atractivo que, aunque cubierto de hierba,
rozarla necesitó.
Adjudicarle destino fue la primera razón para ver su cometido.
Los habría tomado, tal cuál igual; uno y otro son distintos
pero su enjundia es igual.
Entre hojas, no se ven pasos distintos:
huellas de pisadas negras o de algún que otro color.
pero los trozos pelados llegarían, el uno, al otro
y es dudoso regresar sin saber cuál es mejor.
Y, sin embargo, sabiendo que un camino lleva aL otro,
es absurdo regresar
Lo diría, dando un suspiro: Ahora, de cerca, lo he visto:
dos caminos bifurcados bastante cerca del mar
y, si lo he de contar, sea ya un hombre, sea un zagal,
tomé el menos funcional
y si lo debo contar, sea mañana, sea pasado, sea en un lustro,
o si tengo que esperar…
A fin, las cuentas, saldrán porque volver, daba igual.
doctorpoeta