Me despertó un pasacalles
y en mi noche «toledana»
llegué al alba con bostezos.
Entre desidia, lamentos
y la estridente mañana,
como línea divisoria,
vi colgado un pentagrama,
como trinchera sonora.
Y sus notas resonaron
por sitios, valles y cañadas;
D Carnal las reclamaba.
cuando, mi cuerpo y modales,
con dejadez destaparon…
Piruetas rituales,
sátiras, alegorías,
con las máscaras de plata
ganó, al sopor, la osadía.
Brillo de luz y color,
disfraces alucinantes;
las comparsas y las flores,
plantaron cara a los trances.
En este lado, el soñar
es llevado por lamentos
y signos convencionales;
pesadillas, desengaños
aranas y veleidades.
En aquel lado, paisanos,
se cantó a ritmo de gozo,
en rutilantes escalas,
en tempo allegro y brioso.
El pentagrama abrumado,
cambió su clave mayor:
¿Dónde se perdió el compás?
¡En este lado, señor!
¡Recibidme en aquel lado,
cuando me ponga el disfraz!
doctorpoeta
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