Desde el Big Bang, el paisaje grabado en la faz de la Tierra, puede reproducirse, borrarse y/o sustituirse, por los cambios climáticos cíclicos de fenomenología natural, compleja y de cronología cambiante. El sofisma de la antropogénesis, por ridículo, se podría considerar, si acaso, en el medio ambiente cercano, con la necesidad de ser controlada con respectivas actuaciones legislativas de higiene y vigilancia de carácter localista. Suena, escandalosamente, a milonga, o a cuento de Hofman, la “doctrina” del insolente atentado, perpetrado, por un “desnortado ejército de termitas”, para desestabilizar el éter tranquilo de la inmensidad inabarcable
¡Vaya con Dios, suculenta torpeza!
doctorpoeta