
ANTES, DESPUÉS, ANTES, DESPUÉS…
¿Tal vez no acertó la mitad
de mi yo
al rehuir de su esencia
y dejar paso franco, a su otra
fracción,
lacerante del credo,
que, pasmado le increpa?
Retrocede por trochas
precarias y estrechas
y se escuda, ante el ángel,
tras el broquel de la razón.
Transmite la estrofa,
otrora, tajante,
el rigor demostrable, pero
sangra el proceso
y un colapso renace;
al acecho, la idea, de nuevo
rastrea
por la innata versión
e, indecisa,
toma el pulso del alma
cuando late la sien…
Con urgencia es tratada
del shock de la vacuidad.
doctorpoeta
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