
Desde el miedo,
mi grito es suplicarte;
mi mirada está buscando
tu consuelo;
¿dónde estás,
que tu cuerpo ya no siento?
Puede ser,
se haya ocultado en mi recelo.
Mi vacío se va vaciando
con anhelos
y mis manos se pierden
de encontrarte.
Tu desdén fue muy violento
en la quimera.
¡Me despiertas!
Y, yo despierto y tú despierta,
las caricias y los besos,
con locura,
se reencuentran.
doctorpoeta
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